Registro de Campus - 6
Sin darme cuenta, mi mirada se volvió afilada. Pero como ese había sido el mismo argumento que yo usé para probar mi inocencia, no podía retractarme.
—Ajá.
En cuanto lo admití, Ryu Eun-seok se desplomó sobre el escritorio. Su amplia espalda subía y bajaba con fuerza mientras soltaba un suspiro tras otro.
—¿Ahora cómo voy a ir a la escuela…?
su voz, sin pizca de energía, salía como un murmullo ahogado. No entendía por qué, de todas las personas, tenía que venir a soltarme sus lamentos a mí.
—Me dio tanta vergüenza que hoy no entré a ninguna clase… ¿Cómo voy a ir mañana?
Así como Ryu Eun-seok no podía imaginar una vida sin amigos, yo no podía empatizar con el hecho de que le afectaran tanto los rumores.
—¿Por qué te da vergüenza? Es solo un rumor. Si alguien pregunta, di que no es cierto y ya.
—¿Cómo que diga que no es cierto?
Ryu Eun-seok, que estaba todo desparramado, enderezó la espalda de golpe.
—De repente vivo en el dormitorio, como solo en el comedor de la facultad, dejé mis clases de entrenamiento personal y ya no puedo ir a las tiendas departamentales con los demás… ¿Cómo voy a decir que el rumor es falso?
Parecía que entre más hablaba, más lástima sentía de su propia situación, porque sus ojos se pusieron rojos y llorosos. Para él, el problema no era tanto que su familia estuviera en aprietos económicos, sino el hecho de que la noticia se hubiera filtrado.
—Entonces acéptalo.
Aunque por dentro debatía si debía sacarle un pañuelo, de mi boca solo salían opciones frías y racionales.
—Si alguien te desprecia, júrgale si es que discrimina a la gente por dinero. O si no, simplemente deja de hablarles y ya.
—¿Y tú puedes hacer eso?
Todavía no había escrito ni una sola línea de mi reporte, pero Ryu Eun-seok no parecía tener intenciones de dejar de quejarse.
—¿Puedes ir a la escuela ignorando que la gente que era cercana a ti habla pestes a tus espaldas, no te mira a los ojos y ya ni te contacta?
—¿Y de qué te sirve esa gente en la vida?
Ante mi fría pregunta, Ryu Eun-seok se quedó con la boca entreabierta sin poder emitir sonido alguno.
—Hablando claro, si tu casa está en una situación difícil, deberías pensar en mejorar tu currículum para conseguir un buen empleo. En lugar de perder el tiempo preocupándote por los que hablan mal de ti, siéntate en la fila de adelante, estudia duro y haz que los profesores te ubiquen.
Por cierto, ¿por qué le estoy dando consejos de vida a este tipo? Hasta la semana pasada ni siquiera nos saludábamos. La situación era absurda, pero decidí terminar lo que estaba diciendo.
—Si ellos te ignoran, ignóralos tú también. ¿Tanto quieres seguir siendo amigo de esa clase de personas?
En ese momento, noté la humedad acumulada en sus pestañas. Él también debió sentirlo, porque empezó a parpadear rápidamente. «Ay, no puede ser… ¿por qué siempre llora? Me hace sentir mal».
Saqué unos pañuelos de mi mochila. Pensé que solo si lo consolaba y lo echaba de aquí rápido, podría terminar mis pendientes. Le entregué un montón de pañuelos, pero él solo los tomó sin limpiarse los ojos. Se quedó amasándolos entre las manos como si fueran plastilina y luego sacó su celular del bolsillo del pantalón.
—Si no vas a aceptar mi solicitud en redes, dame tu número.
—¿Para qué quieres mi número?
Desde hace rato, con eso de que me mandaría mensajes directos o que anotara mi número, sus intenciones de mantenerse en contacto conmigo me resultaban muy sospechosas. No es como si fuera a hacer un trabajo en equipo conmigo. Y eso que ya se dio cuenta de que no fui yo quien esparció el chisme.
Tras dudar un buen rato, como si le faltara el aire, Ryu Eun-seok finalmente abrió los labios.
—Enséñame cómo ir a la escuela solo.
Desde que era niña, he recibido muchísimas preguntas pidiéndome que enseñara algo. «¿Cómo resuelves este problema?», «¿Cuántos días antes del examen empiezas a estudiar?», «¿Cómo subo mi nota de inglés?». Todas las preguntas de mis compañeros eran de ese tipo. Incluso hace poco, el profesor Lee Jung-hak me llamó para consultarme cómo estudiaban los jóvenes de ahora para el TOEIC, porque quería asesorar a su hijo.
Pero que me pidiera que le enseñara a «ir a la escuela»… La escuela es algo a lo que simplemente se va.
—A la escuela siempre se va solo.
Di la respuesta más obvia, una que ni siquiera necesitaba explicación. Mientras lo decía, pensé que era un diálogo de lo más ridículo.
—No, no me refiero a eso.
protestó él con una cara de decepción evidente.
—¿Nunca te sentiste incómoda por no tener amigos? En nuestra carrera hay muchos trabajos en grupo, ¿qué haces si tomas la clase solo? ¿Y qué hay de los viajes de integración o las fiestas de inicio de semestre? ¿Por si acaso te uniste a algún club?
Al escuchar sus preguntas, me di cuenta de que el hombre estaba intentando entender la vida de un outsider. Ryu Eun-seok sentía tanta curiosidad por una vida tan distinta a la suya como si se tratara de la brecha entre hombres y mujeres, la generación Baby Boomer y la MZ, o entre la democracia liberal y el comunismo.
—Cuando hay trabajos en grupo, los demás me buscan primero. Ellos también quieren sacar buenas notas. Nunca he ido a los viajes de integración ni a las fiestas. Y no estoy en clubes porque me da flojera.
Le respondí con paciencia, adoptando una actitud un poco más generosa. Pero él seguía ladeando la cabeza, como si no terminara de procesarlo.
—¿Y la comida? ¿Comes sola en el comedor?
Eran preguntas obvias, pero asentí sin mostrar irritación. Ryu Eun-seok, con sus pestañas todavía húmedas, puso una cara aún más triste.
—¿Y cómo lo haces para comer?
—Ya has comido solo en el comedor del dormitorio.
Alguna vez vi a Ryu Eun-seok comiendo un pan tostado, solo, en un rincón del comedor de los dormitorios. Si podía hacerlo ahí, no veía por qué no podría hacerlo en cualquier otro lugar.
—En el dormitorio está bien porque la mayoría come sola. Pero en el comedor de la facultad, si estoy comiendo solo y de repente un grupo de chicos se sienta al lado… se siente miserable.
—¿Por qué me haces sonar como una chica miserable?
Me quedé boquiabierta por la indignación. Después de ser lo suficientemente amable como para responderle, lo único que recibí fue un autodesprecio que me arrastraba a mí también.
—No, no quise decir eso… es que… lo siento.
se disculpó Ryu Eun-seok de inmediato, tartamudeando. Como él era quien necesitaba asomarse a la vida de un outsider, era él quien tenía las de perder, no yo.
—Oye, entonces……
Las pestañas húmedas de Ryu Eun-seok se bajaron con desánimo.
—¿No podrías… comer conmigo mañana?
Me lanzó una mirada furtiva para ver mi reacción y enseguida bajó la vista. Se veía igual que un perrito que acaba de orinar la alfombra y te mira de reojo con culpa.
—¿Ya no vas a comer con tus amigos?
¿Crees que me pasaría la comida sabiendo lo que piensan de mí?
Ryu Eun-seok empezó a despedazar el pañuelo que antes estrujaba. Aunque su voz sonaba relativamente tranquila, sus dedos delataban una ansiedad incontenible. Tenía dos opciones: aclarar que eran rumores falsos y seguir riendo con los que hablaban pestes de él, o mandar al diablo a los que lo despreciaban por falta de dinero y valerse por sí mismo. Ryu Eun-seok eligió lo segundo. Claro, esa opción también le facilitaría ahorrar dinero ahora que su situación era difícil.
—Voy a intentar ignorarlos, como dijiste. Pero lo que más me agobia es comer solo. De solo pensar en estar en el salón masticando un pedazo de pan yo solo, siento que voy a llorar otra vez.
De verdad soltó un sorbo por la nariz. Verlo dar lástima de esa forma era un desperdicio para un rostro tan bien parecido como el suyo.
—Sé que me veo súper patético ahora mismo. Y sé que no tenemos la confianza para que te pida este tipo de favores.
—Sí, lo sabes bien. Así que no te voy a cumplir el favor.
Mi rechazo tajante fue como una bofetada para él. Se puso pálido.
—¿Por qué? ¿Por qué no quieres?
Por su actitud, parecía que alguien con su cara rara vez había sido rechazado. Probablemente, siempre hubo gente a su alrededor ofreciéndose a ayudarlo sin que él tuviera que pedir nada.
—Me da flojera.
respondí con indiferencia. Mi único placer era comer sola mientras veía fotos de pandas; no quería que ese tiempo se viera interrumpido por alguien con quien ni siquiera era cercana.
—¿Por qué te da flojera todo?
Ryu Eun-seok hizo un puchero. A pesar de haber recibido una respuesta tan desalmada, no se movió de su sitio y se quedó ahí, perdiendo el tiempo. «Ya hice suficiente por hoy». Encendí mi laptop, que estaba en modo de suspensión, empecé a armar el esquema de mi reporte: «Qué es la ética empresarial», «Importancia de la ética empresarial», «Primer estudio de caso»…
—Entonces, solo acompáñame hasta el comedor.
Ryu Eun-seok era persistente como una garrapata.
—Me sentaré lejos de ti. Solo necesito que comas cerca de mí.
Solté un suspiro ruidoso y lo miré. Él, con voz decaída pero firme, siguió defendiendo su punto:
—Es que… necesito algo de valor. El valor de que no me importe comer solo, tal como tú lo haces.
Vaya forma tan exagerada de llamar «valor» a algo como comer. Pero para Ryu Eun-seok, parecía tan abrumador como escalar el Everest sin equipo. Supongo que, al haber estado siempre rodeado de gente, un simple rumor lo hacía sentir como si hubiera sido expulsado del mundo de un momento a otro. Su situación era totalmente distinta a la mía, que elegí apartarme a un rincón porque me gusta estar sola.
—Tres lugares.
—Le mostré tres dedos a Ryu Eun-seok.
—¿Eh?
—Te sientas a tres lugares de distancia de mí.
Ryu Eun-seok asintió con entusiasmo. Su rostro, que antes estaba nublado por la preocupación de lo que pasaría mañana, se iluminó con una sonrisa radiante. Al ver lo aliviado que se sentía por una tontería así, casi se me escapa un chasquido de lengua.
—Trato. Te prometo que no interrumpiré para nada tu comida.
Ryu Eun-seok se levantó con ligereza recién después de obtener mi número de contacto. Lo observé alejarse de la sala de estudio con pasos mucho más ligeros y luego volví mi vista a la laptop. Me di cuenta, un poco tarde, de que había sido demasiado generosa con mi compasión.
Madara Info
Madara stands as a beacon for those desiring to craft a captivating online comic and manga reading platform on WordPress
For custom work request, please send email to wpstylish(at)gmail(dot)com