Me convertí en un sacrificio viviente para un dios malvado. - 34
Sin embargo, esa sombra blanda y fría la acariciaba ahí abajo como haciéndole cosquillas, frotando su intimidad y, de rato en rato, le hincaba el clítoris, haciendo que su cintura saltara y su cuerpo se tensara por completo.
Como no podía morderse los labios ni apretar los dientes, Liliet solo podía temblar indefensa mientras sentía cómo el placer le ponía la mente en blanco.
—¡Hruup, up, uhúuu……!
Esa cosa que le hurgaba la entrada con toques suaves la desesperaba; se sentía rico, sí, pero no la satisfacía del todo y solo le provocaba más ganas de algo más grande.
Algo más duro y más grueso que esto.
Que se meta de una vez y le dé con todo contra su punto máximo. Que la revuelva y la deshaga por dentro hasta que pierda la cabeza…….
Liliet, mientras seguía succionando el miembro, empezó a mover el trasero sin darse cuenta. Tenía el cerebro hecho un nudo y lo único que quería era llorar a gritos y sollozar como loca.
Pero la sombra negra se movía con una lentitud desesperante, solo para causarle cosquillas; ya no la frotaba con fuerza ni la succionaba como antes. Ella, desesperada, movió los ojos de un lado a otro mientras acariciaba esos muslos duros y lisos como el mármol.
La respuesta siempre era una sola.
Rogarle a su señor.
—Mmm, señor Mut…….
Acarició suavemente los muslos de él con las palmas de sus manos mientras lo miraba hacia arriba. Debajo del velo, sus labios perfectos soltaron una risa burlona, como si fuera humo que se desvanece.
—¿Por qué me llamas?
—Hruup, ut, esto…… má, más fuerte.
—No te escucho bien.
—Uhuup, que lo haga…… má, más fuerte, por favor.
—¿Quieres que te embista hasta dejarte hecha un desastre?
No pudo ni responder, solo parpadeó un par de veces. Esos labios finos y dignos de una estatua se abrieron lentamente, dejando ver el brillo de unos colmillos afilados.
Ese rostro que antes parecía tan sagrado se deformó como el de una bestia salvaje, un calor sofocante empezó a caer sobre ella como una lluvia torrencial.
Aunque la piel bajo sus palmas seguía fría, el calor que emanaba de él hacía que su cabeza ardiera como una sartén caliente.
Sus partes bajas, que ya estaban empapadas, temblaban de pura excitación. Sentía que, incluso si no la tocaba, solo con sentir su respiración podría llegar al orgasmo.
Él soltó una carcajada seca.
—Qué tierna…….
Rió por lo bajo y hundió los dedos entre su cabello. Parecía que ese calor sofocante retrocedía un poco.
—Si quieres que te dé con fuerza, vas a tener que chuparla con la misma fuerza, ¿no crees?
—Up, hruup, sí…….
—Cómela más. Hasta que te falte el aire.
Porque quiero que me devores completito.
Diciendo esas cosas horribles como si nada, él empezó a hurgar con brusquedad dentro de esa boquita delicada donde ya ni la lengua tenía espacio.
Puum,
El miembro entró de golpe, raspando el paladar con furia, al mismo tiempo que un tentáculo negro se hundía con un golpe seco dentro de ella.
—¡Uuup!
El pecho estrecho de Liliet vibró con violencia mientras soltaba el poco aire que le quedaba. Él la sujetó a la fuerza para que no se desplomara y le dio una orden:
—Levanta más el poto.
—¡Up, hruup……!
—Solo así podré darte como se debe.
Haaa,
Él se agachó mientras le acariciaba el lóbulo de la oreja. En ese instante, las nalgas de Liliet, que estaban a punto de caer, se elevaron y su cintura se puso firme.
No fue por voluntad propia; la sombra que envolvía su cuerpo la obligó a ponerse en esa pose. Él sonrió complacido mirando ese trasero que, si tuviera cola, la estaría agitando de felicidad.
Chic, chac, chic,
—¡Uhup, sí, síii……!
—¿Te gusta? A mí también, mmm, me gusta tanto que no puedo dejar de mover la cintura.
Mi sierva linda y adorada.
Mi envase, mi cuna.
El ataúd donde serás enterrada tras quedar preñada.
Su cara con la boca abierta de par en par y los ojos llenos de lágrimas, sus pupilas vibrando como si estuviera a punto de desmayarse, sus dedos blancos aferrados a sus muslos.
Hasta su parte baja, que goteaba baba con ansiedad y daba espasmos cada vez que él le hurgaba la boca.
—Ah, te ves tan linda con el bicho en la boca…….
No había ni un solo rincón de ella que no lo tuviera satisfecho.
Por eso no se controlaba y terminaba lamiéndola, regalándose ante ella y suplicando que la hiciera suya, que la engría.
Ese rostro blanco como una piedrita se iba poniendo rojo fuego por la excitación. Aunque debía ser agotador que le dieran por arriba y por abajo al mismo tiempo, ella se esforzaba moviendo la lengua con torpeza para darle gusto. Y eso a él lo ponía como loco.
Esta cosita pequeña y blanda no tenía ni la menor idea.
No se imaginaba cuánto se estaba esforzando él para medir su fuerza.
Si él se hubiera dejado llevar por sus instintos, hace rato que la mujer habría muerto asfixiada o le habría dado un patatús en pleno acto; simplemente no habría aguantado y habría terminado hecha trizas. Podía regresarla a la normalidad después, sí, pero la pobrecita quedaría muerta de miedo. Borrarle la memoria también era fácil, pero…
No le gustaba la idea de que ella se olvidara de él ni por un segundo. De por sí su cuerpo era tan chiquito que no tenía espacio para albergarlo, así que no quería que se perdiera ni el más mínimo recuerdo.
Por eso no le quedaba otra que tratarla con mil cuidados para no romperla. Era un trabajo tan difícil como intentar armar una torre con granos de arena.
—Ah…….
—¡Uhup, mmm, hup……!
—Quisiera estar así para siempre.
Le dolía la cabeza de tanto pulso, pero esa sensación de tener la boca ocupada y húmeda era tan rica que no podía reaccionar.
Quería hundirse por completo en ese cuerpo blandito y cálido, lamerla de pies a cabeza hasta dejarla empapada.
Sus labios suaves y sus pechos redondos le encantaban, pero también le gustaban sus rodillas duras, la parte de atrás de las piernas, hasta las axilas. En verdad, le daba pena cada centímetro de ella que no estaba lamiendo en ese momento.
‘Si succiono con fuerza esos pliegues tan apretaditos, mmm, eso sería lo mejor’. Por más que la probaba, no se cansaba de ella.
Él, con la voz ronca, movía la cabeza de Liliet lentamente. Aguantándose las ganas de empujar con todo hasta cortarle la respiración.
Sacaba su miembro empapado de saliva hasta que la corona rozaba los labios, luego lo hundía despacio; al mismo tiempo, esa parte de él que golpeaba el interior de la mujer se movía igual.
A través de esa sombra que nacía de él, sentía clarito las vibraciones de las paredes internas, cómo lo apretaba, ese sabor dulzón, el aroma y hasta el nivel de placer de ella. Todo le llegaba directo.
‘Se muere de gusto’.
‘Cosita linda’.
Él se pasaba la lengua por los labios mientras sentía el mismo placer que ella. Ah, qué delicia. Le daba pena y ternura que su sacrificio estuviera a punto de desmayarse por no aguantar ni siquiera este poquito de goce.
‘¿Cómo vas a aguantar lo que viene si estás así?’.
Definitivamente, tenía que hacer que se acostumbre bien.
Decidido, seguía acariciándola por todos lados, despertando a Liliet cada vez que ella ponía los ojos en blanco para desmayarse.
—Hruup, uff, mmm…….
Liliet, que ya había llegado al orgasmo tantas veces que no le alcanzaban los dedos de las manos ni de los pies para contar, parpadeaba lento mientras jadeaba.
¿Cuánto tiempo habría pasado?
Ella sentía como si hubieran pasado diez noches seguidas sin dormir. Le sorprendía que todavía no amaneciera.
Tenía la mandíbula tiesa, le dolía todo el cuerpo, ahí abajo le ardía y le hincaba, sentía punzadas debajo del ombligo de tanto que le habían dado por dentro. Ya no tenía fuerzas ni para chupar el miembro ni para sostenerse.
Pero cada vez que estaba por desplomarse, esa carne que llenaba incómodamente su vientre le hincaba las paredes internas como diciendo ‘reacciona’, obligándola a tensarse de nuevo.
Entonces, el miembro volvía a invadir su garganta ruidosamente y la sombra succionaba de forma extraña su clítoris, que ya estaba hinchadazo. Aunque ya le habían dado mil veces y cualquiera se cansaría, ella temblaba y lloraba una y otra vez ante ese placer tan fuerte, como si fuera la primera vez.
Ya ni sabía dónde tenía las manos, ni si estaba respirando bien. Todo se desdibujaba en un mareo total, lo único que sentía con claridad eran las manos de él recorriéndola y esa sensación de fricción húmeda que no paraba.
‘Qué rico……. Me duele, pero se siente tan bien que, ah, siento que me voy a volver loca’.
Sentía como si su propio ser se estuviera derritiendo en la oscuridad hasta desaparecer, que solo quedaran vivas las partes que sentían placer, chorreando fluidos sin parar.
—Lili…….
Ha,
Ese aliento que, al igual que ella, estaba empapado de puro deseo, sopló como un viento de primavera y le hizo cosquillas en la oreja. Ese jadeo la excitaba más que cualquier otra cosa.
La mano enorme que le cubría la oreja se hundió profundo entre su cabello, justo cuando la unión se hizo tan profunda que la entrepierna de él rozaba la punta de su nariz… esa sombra negra, que se había pegado a las paredes de su vagina para tragarse cada gota de flujo, empezó a frotar con fuerza un punto de placer que ella ni sabía dónde estaba.
En ese instante, fue como si un rayo le partiera la cabeza. Su vientre se calentó al rojo vivo y ahí abajo empezó a tener espasmos de locura. Ella, apoyada en cuatro patas, llegó al orgasmo final.
—¡Uuup, mmm……!
—Fú…….
Got,
La saliva que se le escapaba por la comisura de los labios mientras aún mordía con dificultad el miembro cayó al suelo; al mismo tiempo, un suspiro de cansancio cayó desde arriba de su cabeza.
Liliet apretó los puños mientras temblaba de pies a cabeza. Pensó que ya no le quedaba nada por sacar, pero sintió cómo se le iba hasta la última gota de fuerza.
Glup,
Un líquido espeso empezó a rebalsar de su boca, chorreándole por el mentón. Una parte se le pasó por el esófago, pero la gran mayoría no pudo quedarse en su cuerpo y terminó derramándose afuera.
—¡Uhup, cof, cof!
—Vaya, mira cómo desperdicias todo.
Como ese líquido tan viscoso le tapó la garganta, le dio un ataque de tos. El dios chasqueó la lengua mientras sacaba su miembro lentamente, con un aire de total resignación.
Madara Info
Madara stands as a beacon for those desiring to craft a captivating online comic and manga reading platform on WordPress
For custom work request, please send email to wpstylish(at)gmail(dot)com
Deja una respuesta
You must Register or Login to post a comment.