A mi primer amor, con pesar - 55
Esta noche, la mesa de los Kentrell tenía dos sitios más.
Eve observaba a Mayor Thomas Holbrook, sentado al lado de Doctor Kallas. El oficial de la Marina, a quien recordaba como el prometido de Becky, también se había instalado hoy en el pabellón de oficiales de White Cliff Hall.
El mayordomo no tenía forma de saber que Eve y ese hombre se conocían. Ella tampoco sabía que ‘Tom’ seguía en contacto con Ethan… hasta que este último tuvo el descaro de pedir que invitaran también a Mayor Holbrook.
En el anillo de oro que Holbrook llevaba en el anular izquierdo se notaba el desgaste de los años. Significaba que llevaba mucho tiempo casado.
‘Se habrá casado con Becky, ¿no? ¿Ella también habrá aprendido a odiarme como su hermano?’
Hubo un tiempo en que los cuatro eran uno solo. Compartían las aventuras de aquel verano, torpes y temerarias. Pero Eve fue la única expulsada, convertida en una extraña.
El brillo ausente en los ojos de Eve recuperó el enfoque cuando chocó miradas con Mayor Holbrook. Él se puso visiblemente nervioso, sin saber qué estaba pensando ella mientras lo miraba.
Eve le respondió solo para sus adentros: «Te miro porque, en esta mesa, eres el único que no hace que se me suba la presión solo de verte».
Su mano, agitando la copa de vino, no dejaba de molestar en la esquina de su visión derecha. Ethan estaba sentado en diagonal a Holbrook, separado de Eve solo por una esquina de la mesa; era, precisamente, a quien menos quería ver.
—¿Desea que cambiemos el lugar del invitado de honor, milady?
le había preguntado el mayordomo antes de la cena. Como Ethan era el invitado principal, le correspondía sentarse a la derecha de Eve, la dueña de casa, pero el mayordomo sugirió cambiarlo por Holbrook para evitarle incomodidades.
—Hazlo según el protocolo.
había rechazado Eve. Ya se imaginaba a Ethan burlándose si notaba que ella intentaba alejarlo. Además, si sentaba a Tom en la esquina, Tony y Ethan quedarían pegaditos, presumiendo ese vínculo bizarro que tanto le reventaba ver.
Aunque, la verdad, cualquier cosa que hiciera él le parecía una huachafada.
Incluso le molestaba cómo él observaba con descaro al mayordomo mientras este servía el primer plato.
—No exagero si digo que he entrado y salido de White Cliff Hall desde que nací, pero siempre por la puerta trasera. Es la primera vez que me invitan como el gran señor a la mesa del dueño.
soltó él para que todos lo oyeran, y luego se inclinó hacia Eve, plantándole la cara.
—¿Qué pasa? ¿Te avergüenza mi confesión por ser tan de mal gusto?
Eve miró fijamente al hombre, que se comportaba de forma vulgar, y luego esbozó una sonrisa forzada.
—Hagas lo que hagas me das vergüenza, así que no te preocupes por tonterías.
La sonrisa provocadora de Ethan flaqueó ante ese comentario. Soltó una risa seca para ocultar la humillación y retrocedió.
—Bueno, al menos la princesa no tendrá que preocuparse por si le cae pesada la comida por mi culpa. Ya debe estar curtida de tanto comer con gente vergonzosa.
Ethan lanzó una mirada amable a Doctor Kallas y a Chantal, como dando a entender que esa ‘gente vergonzosa’ eran ellos.
—Si quitamos al pequeño Sherwood, resulta que todos aquí han sido empleados. Quién diría que en la mesa de una familia noble habría más plebeyos que nobles.
Aunque no era por un tema de clases, como él sugería con su vulgaridad, lo cierto es que para Eve era un suplicio compartir la mesa con los delincuentes que habían invadido su casa. Si aguantaba, era solo porque, si ella no estaba, nadie le enseñaría modales a su hijo.
—Tony.
le advirtió Eve en voz baja al niño, que ya estaba agarrando el tenedor antes de que ella empezara. Tony le suplicó con la mirada, diciendo que tenía hambre. Eve detuvo sus cubiertos, pero no para castigar al niño.
—Mayor, ella no es una Sherwood.
Se detuvo porque Doctor Kallas, que había estado callado, se atrevió a contradecir a Ethan. Este último lo miró como si no pudiera creer que un ‘perro’ se atreviera a ladrarle.
—¿Ah, sí? ¿Entonces?
—Desde ayer, Lady Evelyn es una Kallas.
En ese instante, todos pusieron la misma cara que Ethan. Doctor Kallas solo había corregido un dato, pero no era la verdad. El hombre que lanzó la bomba en la mesa miró de reojo a la ‘bomba de tiempo’ que tenía al lado, Ethan, y rápidamente bajó la vista a su plato para cambiar de tema.
—¿Y qué unidad comanda usted en la Fuerza Aérea?
Ethan tomó un sorbo de vino tinto, paladeándolo como si fuera la sangre de Doctor Kallas mientras lo fulminaba con la mirada, y soltó la respuesta con desdén:
—El 521.º Escuadrón de Vuelo del Comando de Transporte.
Ante la explicación de que comandaba trece aviones de transporte y trescientos hombres, siendo responsable del éxito de misiones de suministro, Chantal puso cara de aburrimiento y empezó a mover el tenedor con flojera.
—Una vez tuve que rescatar a un agente de inteligencia en un bosque de Constanza. Pero este desgraciado no aparecía a la hora acordada.
Sin embargo, Chantal pronto soltó los cubiertos para prestar atención a la anécdota del ‘aburrido’ comandante.
—No podíamos quedarnos parados en medio del territorio enemigo, pero si volvía sin el invitado, ya me imaginaba las quejas del director de Inteligencia. Así que decidí esperar solo diez minutos más, y justo en ese momento, el invitado apareció saliendo del bosque.
—Eran enemigos.
Cuando Tony gritó, Ethan asintió con la cabeza.
—Diez, por lo menos.
—¡Alaaa!
—Se acercaron apuntándonos con sus fusiles y gritaron: «Suelten las armas y bajen ahora mismo». Querían tomarnos como prisioneros y quedarse con mi avión de transporte.
—No puede ser…
—Pero con las pocas pistolas que teníamos, no nos alcanzaba para nada. Lo bueno es que tengo mucha suerte; justo ese día, los suministros que cargábamos eran armas. Para cuando cerraron el cerco, nosotros ya estábamos armadazos con granadas y fusiles.
Mientras Ethan describía con lujo de detalles el tiroteo, el ceño de Eve se fruncía cada vez más.
—Tony.
Ante el llamado de Eve, el niño cerró la boca que tenía abierta de par en par. Para Tony no era más que una emocionante historia de héroes, pero para Eve, era como ver la muerte a la que él se había enfrentado cara a cara; no podía ni sonreír.
—… Me bajé a todos los enemigos y despegué de inmediato. Si me quedaba más tiempo, se nos venían cien más encima. Recién ahí apareció nuestro agente, esa rata, corriendo como loco y se metió rodando por la rampa trasera que seguía abierta.
—Guau… parece una película.
—Cuando regresamos, vi que el fuselaje estaba hecho un colador. Con razón sentía tanto airecito.
Ethan restó importancia a lo que pudo ser su muerte tratándolo como un simple chisme y lanzó una mirada a Eve.
—¿La historia fue muy fuerte para los gustos de Señorita Sherwood?
Eve, que estaba por llevarse la copa de vino a los labios, se quedó congelada.
‘¿Señorita Sherwood?’
Era la primera vez que él la llamaba así.
‘Ah, es por Doctor Kallas’
Como el doctor la había llamado ‘Kallas’, Ethan insistía en que ella seguía siendo una Sherwood. Eve, en vez de beber vino, esbozó una mueca de burla. ¿Por qué no la llamaba ‘Señora Fairchild’? Ayer mismo andaba reclamando muy orondo que ella seguía siendo su esposa.
No soportaba la idea de que fuera ‘Evelyn Kallas’, pero tampoco quería considerarla una Fairchild. No la quería para él, pero tampoco quería que fuera de otro. Le pareció algo asqueroso y de lo más infantil.
—Pero te interesan los aviones grandes y toscos, ¿no?
‘¿Desde cuándo me interesan a mí esos pedazos de fierro…?’
—A ti te dejaré subirte a mi cabina de mando de manera especial.
—¡Qué buena, Eve tiene suerte!
Tony era muy chico para entenderlo. No captaba que ese ‘gran señor soldado’ le estaba faltando el respeto a Eve, insinuando que se sentara sobre su entrepierna.
‘Paso. Si de transporte se trata, hay cosas más grandes y veloces que tú’
Le hubiera encantado cuadrarlo ahí mismo, pero Tony podría entender esta conversación algún día. Justo cuando le lanzaba a Ethan una mirada cargada de una furia gélida, sintió un calor inesperado sobre el dorso de su mano. Era Doctor Kallas.
‘¿Por qué rayos me agarra la mano? Y todavía lo hace frente a Chantal’
Mientras Eve trataba de descifrar la confusión en su cabeza, el doctor, como quien saca valor de donde no tiene, le habló a Ethan con la voz ligeramente temblorosa:
—A la señora no le interesan los juegos peligrosos.
Haciéndose el esposo protector. Eve se sorprendió un momento, pero luego captó su intención.
Frente a la gente que no sabía que este matrimonio era una farsa, tenían que actuar como pareja. Y un esposo que se respeta no puede quedarse mirando cómo faltan el respeto a su mujer. Le sorprendió que este hombre tuviera algo de criterio, después de todo.
‘Bueno, entonces yo también seré una buena actriz en este teatro’
Eve volteó hacia Doctor Kallas y le dedicó la sonrisa más hermosa que tenía.
—Gracias, doctor.
Le devolvió el apretón, sosteniendo esa mano cuya piel sudorosa le daba escalofríos. Si pudo soportar esa sensación tan desagradable, fue solo por el placer de ver cómo la cara de Ethan Fairchild empezaba a desmoronarse.
Asure: Holas, buenos dias … paso a dejar mis saludos por navidad …. espero lo pasen bien. De paso para hacer una ultima dinamica del año con esta novela: si veo reacciones y comentarios (minimo 10) en cada capitulo desde hoy hasta el 29 … tendran 5 capítulos adicionales. Disfruten y tengan buen dia.
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Eliz_2000
¿Valen si son todos míos?