Summary
—Te calientas con la leña que yo mismo he cortado y te llenas la panza con las bestias que he cazado. Lo mínimo que puedes hacer es esto.
Su voz era áspera y dominante, pero cargada de una extraña tristeza.
Esos ojos azules brillaban con una lujuria dirigida únicamente hacia ella.
Los músculos se marcaban bajo el resplandor rojo de la fogata.
Ella sabía perfectamente que los ojos de Kay, aunque él anduviera quejándose, no podían dejar de seguirla.
No, ella lo había planeado así, y el resultado fue justo lo que esperaba.
—Delicioso.
El susurro urgente del hombre rozó los labios de la mujer, que estaban provocadoramente entreabiertos.
Su barba áspera raspó su piel suave, y su lengua firme se abrió paso en su boca, succionando la de ella.
Un beso tosco, torpe.
Aun así, la mujer le dio la bienvenida, rodeando los hombros de él con sus manos.
Aubrianna decidió dar el primer paso, desafiándolo con picardía.
Se sentía extraño usar cada truco que conocía para seducir a un hombre, pero si eso significaba que ella y su bebé podrían sobrevivir, no había nada que no estuviera dispuesta a hacer.
Habiendo recibido otra oportunidad de vivir, esta vez lo haría con astucia.
Viviría solo para sí misma, sin que le importara un bledo la mirada de los demás.