Por qué el Duque del norte vaga por los campos nevados - 40
—Como el Duque siempre fue un hombre de pocas palabras, este método funcionará bien la próxima vez también.
Rajen hablaba mientras caminaba delante de él. Para llegar al despacho principal del edificio central, tuvieron que serpentear por varios pasillos y subir escaleras una y otra vez.
—Es bien laberíntico esto.
Mientras caminaban, Kaylock se esforzaba por memorizar las entradas al salón de visitas y al comedor que Rajen le iba señalando. Cuando se abrieron las puertas del despacho, entró lentamente y echó un vistazo a su alrededor.
—Mmm…….
Kaylock se detuvo y se sobó la barbilla. Rajen, al verlo, preguntó con esperanza:
—¿Le parece que recuerda algo, señor?
—No.
Las paredes estaban forradas de estantes repletos de libros gruesos y libros contables. Kaylock respondió con tono indiferente mientras miraba la montaña de documentos que cubría el pesado escritorio de roble en el centro de la habitación. Rajen le pidió a un criado que estaba en la puerta que buscara a Sion y luego cerró la entrada.
—Como últimamente el señor Sion lo ha estado ayudando con sus deberes, los papeles deben estar un poco mezclados.
Con cara de agobiado por la cantidad de documentos, Rajen le alcanzó una taza de té que había traído una sirvienta. Kaylock, por puro instinto, tomó la taza, bebió un sorbo y la puso justo frente al portaplumas, al lado derecho del escritorio.
Al ver eso, Rajen abrió los ojos de par en par, sorprendido.
—Habrá perdido la memoria, pero los hábitos se mantienen.
Kaylock bajó la mirada. Ese ‘Duque’ del que hablaba este tipo le resultaba un total desconocido. Le reventaba sentir que estaba intentando imitar a otra persona.
—Ya, bueno. ¿A qué hora llega Sion?
preguntó Kaylock, golpeando la palma de su mano con el puño cerrado.
—Ya debe estar por llegar.
—Más les vale a los dos que esto sea más importante que ir a ver a Aubrianna, porque si no, no respondo por ninguno.
Rajen, con la cara pálida por la advertencia, se quedó mirando la puerta fijamente. ‘Apúrese, señor Sion, por favor’. El único que podía salvarlo de ahí era Sion. Había decidido que, en cuanto él llegara, se escaparía volando al campo de entrenamiento.
Poco después, la puerta se abrió y apareció Sion. Al ver a Kaylock sentado tras el escritorio, gritó conmovido:
—¡Señor Duque!
Kaylock se puso de pie.
—Ya nos vimos ayer, pero qué gusto verlo otra vez hoy.
—Verlo ahí sentado me llena tanto el pecho que hasta se me aguan los ojos.
dijo Sion con total sinceridad. Ver a Kaylock instalado en su despacho… sentía que toda la angustia que pasó durante el invierno se había esfumado.
—¿Ah, sí? Vaya que eres leal.
Kaylock soltó una sonrisa de lado y se le acercó. Sus ojos brillaron con una mirada feroz y, de un momento a otro, giró el torso con fuerza y le metió un puñetazo directo en la boca del estómago.
¡Pum!
Se escuchó un golpe seco y el cuerpo de Sion se dobló a la mitad antes de salir volando hacia atrás.
—¡Aggh…!
Sion terminó en el suelo, retorciéndose y agarrándose la barriga donde recibió el impacto.
—¡Pe-pero qué le pasa! ¿Por qué hizo eso?
preguntó Rajen, asustadísimo.
En ese momento, un hombre que venía detrás de Sion entró corriendo para auxiliarlo.
—¡Señor Sion! ¿Se encuentra bien?
—¿Y este quién es?
preguntó Kaylock, sacudiéndose la mano con aire arrogante.
—Soy Edmon, su médico de cabecera, señor Duque. No puedo creer que de verdad haya perdido la memoria…….
Edmon, con cara de pena, volteó a ver a Sion.
—Primero tengo que atender al señor Sion.
—¡Bah!
Kaylock volvió a sentarse y tomó otro sorbo de té, que aún estaba calientito.
‘El té está justo como me gusta’, pensó.
—Bueno, ¿qué es eso tan importante que tengo que saber?
Ante la pregunta de Kaylock, Rajen sudaba frío parado junto al escritorio, mientras que Sion solo soltaba quejidos de dolor. El médico le presionó el abdomen por aquí y por allá, luego negó con la cabeza.
—No hay nada roto, pero parece que tiene una fisura en la costilla. Va a tener que evitar cualquier actividad brusca por un buen tiempo.
—Ya déjame a mí, mejor chequea al Duque de una vez.
Sion se sentó en el sofá ayudado por el médico.
—¿No prefiere que lo revisen primero?
—Pensando en lo que se viene, lo más importante es que recupere su salud y su memoria.
—Lo de la memoria te lo paso, ¿pero qué hablas? Yo estoy sanazo.
—Su puño se ha vuelto débil, señor. ¿A las justas me ha hecho una fisura?
Ante la provocación de Sion, la cara de Rajen se puso color papel.
—¡No, no! ¿Por qué se ponen así? Jajaja.
Rajen soltó una risa forzada mientras miraba a Kaylock.
Los ojos de Kaylock no solo estaban fríos, estaban afilados. ‘Asu, parece que le van a salir cuchillos por los ojos’. Y no cualquier cuchillo, sino unos con veneno. Rajen se sobó los brazos al sentir un escalofrío e intentó calmar a Kaylock.
—Es… esto, ¿no sería mejor que lo revisen rápido para saber cómo está? Así podrá ir a ver a la señorita Aubrianna de una vez…
—El diagnóstico del doctor será fundamental si es que el Duque planea testificar en el juicio.
A Rajen ya le chorreaba el sudor frío por la espalda. ‘¡Pero oye! ¡Por qué! ¡De verdad, por qué eres así!’. Rajen hacía señas desesperadas con las manos y los pies como pidiéndole que se calle, pero Sion solo soltaba quejidos. Mientras tanto, el médico sacó una venda de su maletín y la envolvió con firmeza alrededor de las costillas de Sion para inmovilizarlas.
—Como hubo un informante anónimo, ni siquiera usted, siendo el Duque, puede liberar así nomás a un criminal.
—… Qué chistoso me saliste.
soltó Sion con voz débil.
Kaylock lo clavó con la mirada, con una cara que decía claramente: ‘¿Acaso ese informante anónimo no fuiste tú?’. En ese momento, el médico se le acercó.
—Señor Duque, vamos a empezar con su chequeo.
Kaylock miró con furia primero a Sion y luego a Rajen. Por él, mandaría todo al diablo, saldría de ahí volando y se llevaría a Aubrianna lejos, pero el problema era que ahora mismo no sabía ni dónde estaba parado. Con cara de resignación, miró al doctor.
—Abra los ojos y míreme fijo, por favor.
El médico empezó a examinarlo, presionando y pellizcando varias partes de su cuerpo para ver cómo reaccionaba.
—¿Y bien? ¿Cómo me ves?
—Parece que le falta un poco de nutrición, pero en general está muy saludable. La pérdida de memoria debe ser por la herida que tiene en la nuca.
explicó el médico mientras anotaba todo en un papel.
—Seguro se desmayó tras recibir un golpe muy fuerte. La herida es bastante profunda y grande. Debe haber perdido mucha sangre y, por la forma que tiene, se nota que fue hecha a propósito.
murmuró Edmon después de revisar la cicatriz una vez más.
—Con todo respeto, señor, que esté vivo es un auténtico milagro.
—¿Pero quién pudo ser…?
Ante la pregunta de Sion, Rajen gritó con la cara roja:
—¿Quién más va a ser sino los Karnu? Está clarísimo que se lo llevaron a la fuerza durante la batalla.
—¿Y hay alguna forma de curarlo? Tiene que recuperar la memoria.
—Bueno…….
el médico empezó a titubear.
—Hasta ahora no existe un tratamiento para esto. A veces, si el paciente recibe un golpe parecido o algo así, llega a recordar, pero en el caso del Duque eso sería demasiado peligroso.
Sion y Rajen miraron a Kaylock al mismo tiempo.
—¿Y alguna medicina? ¿No hay ni una pastilla?
—… Por ahora, le recetaré algo para tranquilizar los nervios y el cuerpo.
Tras intercambiar una mirada con Sion, el médico sacó un frasco de su maletín.
—Tómelo una vez al día.
Kaylock recibió el remedio mientras el doctor lo miraba fijamente, como si estuviera a punto de decirle algo importante.
—Sería mejor que se lo tome ahora mismo.
Kaylock se quedó mirando el frasco que contenía un líquido transparente.
—¿Quieres que me tome esto ahorita?
—¿No es para que se recupere lo más pronto posible?
Kaylock miró el frasco con desconfianza, pero al final abrió la tapa y se lo tomó de un solo trago.
—Que descanse.
dijo el médico, tras confirmar que el frasco estaba vacío, desapareció por la puerta.
Kaylock miró a los presentes y volvió a ponerse de pie.
—Bueno, ahora sí me voy a ver a Aubrianna.
—Lo siento mucho, señor Duque.
Apenas Sion habló, Rajen se acercó temblando al Duque y lo agarró del brazo.
—¿De verdad creen que con esto me van a detener?
Kaylock intentó hacer fuerza para soltarse con aire de burla, pero Rajen también se disculpó con la mirada.
—No intento detenerlo, señor. Solo lo estoy sosteniendo para que no se caiga.
—¿Qué…?
En un segundo, sintió que se quedaba sin fuerzas y se le nubló la mente.
—Ustedes… qué… qué me han…
¿Acaso era por el remedio de hace un rato? Intentó abrir bien los ojos, pero por más que se esforzó, fue inútil. Kaylock perdió el conocimiento al instante, como si estuviera cayendo en un pozo sin fondo.
⋅•⋅⋅•⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅∙∘☽༓☾∘∙•⋅⋅⋅•⋅⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅
Aubrianna caminaba de un lado a otro dentro de la celda, consumida por la ansiedad.
¿Cuánto tiempo habría pasado? Al no haber ventanas para mirar afuera, era imposible saber la hora. De pronto, empezó a sentir los pechos hinchados y con una punzada de dolor. Se los tocó y trató de calcular el tiempo.
‘Como ya no le doy de lactar por las noches, mis pechos tardan más en llenarse’.
Como su bebé ya comía papillas muy bien, los intervalos entre cada toma se habían alargado bastante. Se pegó a los barrotes de hierro y observó el reflejo de la luz que venía de otras celdas a lo largo del pasillo.
—Parece que ya pasó la hora del desayuno.
Que ella supiera, la prisión subterránea del Castillo Ducal tenía unos cinco o seis niveles, cada piso contaba con veinte o treinta celdas. En el piso donde estaba Aubrianna solía haber varios presos, pero anoche, Sion, después de encerrarla, se encargó de trasladar a todos los demás a otros niveles.
Al ver las celdas vacías, donde no se escuchaba ni una respiración, Aubrianna bajó la mirada, desesperanzada.
‘¿Qué es lo que traman exactamente?’.
No entendía el juego de Sion. No parecía que su intención de llevarla a juicio fuera simplemente para separarla de Kaylock.
‘Si Kaylock recupera la memoria, tendría una oportunidad de ganar, pero…….’
Sin embargo, si el juicio se llevaba a cabo, el juez sería Cedric Covill, quien había sido nombrado jefe de familia interino.
—Ese desgraciado mujeriego…
Le daba pánico pensar que Cedric, quien siempre le había echado el ojo, pudiera dar un veredicto arbitrario solo por despecho o deseo.
Madara Info
Madara stands as a beacon for those desiring to craft a captivating online comic and manga reading platform on WordPress
For custom work request, please send email to wpstylish(at)gmail(dot)com
Deja una respuesta
You must Register or Login to post a comment.